La Virgen, concebida como una Dolorosa niña y dialogante, inclina la cabeza hacia la derecha y dirige la mirada hacia el lado izquierdo. Posee peluca de pelo natural para subrayar el naturalismo de la estatuaria procesional del barroco. Los ojos, muy abiertos, son de cristal, con pestañas postizas en los párpados superiores.

En su expresivo rostro lleva cinco lágrimas de cristal, dos en la mejilla izquierda y tres en la derecha. La boca, abierta, muestra claramente la lengua y la dentadura talladas.

Las manos aparecen extendidas, portando una rosa, cincelada por Orfebrería Cunills, y un pañuelo en la izquierda y un rosario en la derecha. El candelero es de base ovalada y está formado por siete listones que arrancan de las caderas.

 


© David Valenciano Larios. Todos los Derechos Reservados. 2007